Osama Bin Laden: murió / está vivo / se suicidó / se escondió / tiene diarrea / tomará mate con Ud. esta tarde... (tache lo que no corresponda / crea / imagine / suponga / quiera / espere / fantasee...)
Puede que Osama Bin Laden haya muerto, o no, en verdad mucho no nos interesa, mucho no cambia nuestras vidas, seamos sinceros. Apenas si nos aporta conversaciones de ascensor o de taxista.
Lo que sí es indudable y debería importarnos es que la que murió definitivamente es la verdad. O al menos esa verdad de apariencia única que solia campear entre el común de la gente hace unos años.
La irrefrenable violencia de la comunicación social que actualmente nos asiste convierte a todo en una duda constante, refutable, demostrable, ambigua, confirmada, desmentida... Todo dato está permanentemente en un proceso de refutación y de afirmación que nos deja, a los que sólo pretendemos enterarnos, afuera definitivamente de saber medianamente de qué se trata.
En este estado de las cosas la verdad ya definitivamente no existe. Sólo existen versiones y cada uno se apega a la que le resulta más simpática. O la puede ir cambiando de acuerdo a cómo se va refutando o confirmando.
¿Odia Ud. a EE.UU.?, pues bien, creerá fervientemente que Osama no murió, es más, creerá que jamás existió y que todo es un invento yanqui.
¿Ama a EE.UU.?, perfecto, saludará a los defensores de la libertad de los pueblos sonriendo aliviado por tamaña amenaza conjurada. Ahora... ¿ni ama ni odia a EE.UU. y sólo pretende ser objetivo y enterarse de la verdad desapasionadamente?, olvídese... está perdido, marginado, desfasado, fuera de época y jamás logrará enterarse de nada, de nada que no sean versiones subjetivas, claro. Quiere decir esto, en definitiva, que esta no es una época para personas ecuánimes, objetivas, equidistantes de los polos de poder. Hace falta abrazar una causa, una banderita, un símbolo, el que sea, no importa, pero sin un estandarte por delante para adorar somos marginados fieramente del ominoso espectáculo mundial, voraz y violento de la información convertida en material de manoseo obsceno.
¿Sinceramente?, no me interesa si Osama murió o no murió, lo que sí me interesa es que de a poco voy dejando de creer en todo.
3 comentarios:
Yo después de haber escuchado que como medida de seguridad en Inglaterra andaban arrestando gente que parecía "sospechosa", pienso más en lo engorroso que debe ser tener piel morocha y monoceja en Estados Unidos e Inglaterra en estos momentos.
De todos modos lo que más me telefoneó la atención es la cantidad de conocidos que he escuchado reiteradísimas veces atacar a la cultura islámica por retrógrada y sangrienta, y sin embargo, le dan trato de trofeo a la supuesta muerte de alguien y la festejan fervientemente. Algo definitivamente se está escapando de la coherencia. Sólo sé que yo ya me escapé hace rato, así que esta vez no soy yo.
Yo no le creo, a mí desde que me dijeron quién era papá noel ya no creo nada.
Saludos desde el refugio, si lo mataron me dan miedo ellos, sino me da miedo él, sino el hombre de la bolsa o pluto.
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