viernes 2 de diciembre de 2011

Leaving Normal


Darly:
- Hola, dejé a mi hija en post-parto.

Asistente social:
- ¿Cuándo fue eso?

Darly:
- Hace dieciocho años. ¿Cree que todavía esté por aquí?...

(Del delicioso y entrañable film "Leaving Normal" (USA, 1992, Dir: Edward Zwick)

lunes 19 de septiembre de 2011

Estupidez coral

- Diganme, ¿no les cansa escuchar a los políticos decir siempre las mismas cosas?
- (todos a coro) ¡Siiiiii!...
- ¿Y no les cansa saber puntualmente que todas son mentiras?
- (todos a coro) ¡Siiiiii!...
- Entonces, ¿para qué los siguen votando?...
- ...

miércoles 4 de mayo de 2011

Nunca es triste la verdad...

Osama Bin Laden: murió / está vivo / se suicidó / se escondió / tiene diarrea / tomará mate con Ud. esta tarde... (tache lo que no corresponda / crea / imagine / suponga / quiera / espere / fantasee...)

Puede que Osama Bin Laden haya muerto, o no, en verdad mucho no nos interesa, mucho no cambia nuestras vidas, seamos sinceros. Apenas si nos aporta conversaciones de ascensor o de taxista. 
Lo que sí es indudable y debería importarnos es que la que murió definitivamente es la verdad. O al menos esa verdad de apariencia única que solia campear entre el común de la gente hace unos años. 
La irrefrenable violencia de la comunicación social que actualmente nos asiste convierte a todo en una duda constante, refutable, demostrable, ambigua, confirmada, desmentida... Todo dato está permanentemente en un proceso de refutación y de afirmación que nos deja, a los que sólo pretendemos enterarnos, afuera definitivamente de saber medianamente de qué se trata. 
En este estado de las cosas la verdad ya definitivamente no existe. Sólo existen versiones y cada uno se apega a la que le resulta más simpática. O la puede ir cambiando de acuerdo a cómo se va refutando o confirmando. 
¿Odia Ud. a EE.UU.?, pues bien, creerá fervientemente que Osama no murió, es más, creerá que jamás existió y que todo es un invento yanqui. 
¿Ama a EE.UU.?, perfecto, saludará a los defensores de la libertad de los pueblos sonriendo aliviado por tamaña amenaza conjurada. Ahora... ¿ni ama ni odia a EE.UU. y sólo pretende ser objetivo y enterarse de la verdad desapasionadamente?, olvídese... está perdido, marginado, desfasado, fuera de época y jamás logrará enterarse de nada, de nada que no sean versiones subjetivas, claro. Quiere decir esto, en definitiva, que esta no es una época para personas ecuánimes, objetivas, equidistantes de los polos de poder. Hace falta abrazar una causa, una banderita, un símbolo, el que sea, no importa, pero sin un estandarte por delante para adorar somos marginados fieramente del ominoso espectáculo mundial, voraz y violento de la información convertida en material de manoseo obsceno. 
¿Sinceramente?, no me interesa si Osama murió o no murió, lo que sí me interesa es que de a poco voy dejando de creer en todo.

jueves 17 de junio de 2010

Para Demy, con cariño...

Los comentaristas de fútbol son a los relatos de los partidos lo mismo que las vuvuzelas al sonido ambiente.
Es decir, ruido.

lunes 7 de junio de 2010

Un fernet, por favor... con "f" de fashion...

¿Qué carajo les pasa a los pendejos actualmente que toman fernet como si fuera el último descubrimiento del mundo moderno? Hace veinte años si le ofrecías fernet a un pendejo se cagaba de risa, porque era una bebida de viejos. Ahora parece que es estricta obligación tomar fernet...

Hace unos años leí un grafitti que decía: "si pegarse un tiro se pusiera de moda, nos libraríamos de todos los imbéciles".

No comments...

jueves 3 de junio de 2010

Oferta imperdible... ¡aproveche!

El otro día andaba en la calle. Ruido, quilombo, bocinazos. Un auto estacionado arranca (creyendo como siempre que está solo en el universo) y otro que viene por la calle le toca bocina (destruyéndole la ilusión de soledad universal y, de paso, nuestros tímpanos), el que recién sale le toca bocina a su vez, como respondiendo (ambos bocinazos nerviosos, enervantes, como corresponde) y el primero ofendido le responde con más bocinazos y ambos siguen su camino por la calle.
Nada nuevo. La escena que acabo de describir se debe repetir miles de veces por día en la ciudad (en cualquiera). Y... ¿se dan cuenta de lo que estaban haciendo estos dos caballeros?, ¡se estaban puteando a través de la bocina!, dialogando en definitiva. En ese momento una sola cosa se me ocurrió... ¿¿¿cómo es posible que aún nadie haya inventado la "bocina puteadora"???... Imaginense, cuatro o cinco botoncitos accionando frases pre grabadas, o con la posibilidad de grabarlas a gusto del puteador-comprador... para la tecnología actual una verdadera pavada, para las calles de la ciudad... ¡¡¡cataratas de diversión asegurada!!!, ¿se lo imaginan?
Además una industria hermosa y floreciente se abre a la faz de la tierra, porque no es solamente fabricar el aparatito bocinoputeador, además tendríamos a los generadores de frases puteadoras ingeniosas, o groseras, o filosóficas, o reflexivas, o sexistas... imposible entrever fronteras a esto. Además, y con toda seguridad, esto sería luego aprovechable para otros fines, como por ejemplo piropear, gritarle al que te limpia el vidrio que no tenés monedas, al del peaje que levante la barrerita porque no pensás parar, al diariero que se acerque a venderte el diario, al semáforo que se apure, al tren carguero que se meta sus 114 vagones en el furgón de cola...
Yo no sé los alcances, son inimaginables, pero de lo que estoy seguro es de que el paisaje de la ciudad cambiaría para siempre. Podríamos divertirnos mucho más, cada disputa sería un intercambio disfrutable y no un par de puteadas repetidas y hartantes...
No soy inventor, nunca inventé nada, así que esto es un verdadero regalo a la humanidad. El que quiera que lo aproveche.

De nada.

jueves 20 de mayo de 2010

200 patadas en el orto...

A ver, por favor, una llamada a la comunidad... ¿Soy yo solo o hay alguien más en este exótico país a quien le importe un definitivo y soberano carajo el bicentenario?
Perdonen, ¿eh?, pero no puedo lograr que me importe en absoluto tal cosa, por más desfile megahipersupermonumental que hagan, por más que revivan al bueno de Cornelio, por más que venga Belgrano a cantame Aurora a mi mesita de luz... no lo consigo, no me interesa. Es decir, no voy a ponerme a discutir qué se festeja un 25 de mayo ni nada de eso (ya hay muchos que hicieron mucha plata explicando esos troquelados de Billiken aggiornados), pero ¡basta!... no da para tanto. Es como haber entrado en un mundo paralelo en donde todas las directoras de colegios primarios son reinas y nos condenan a escuchar sus discursos de acto escolar las veinticuatro horas del día sin poder escapar, ¡acábenla!... Esta país actualmente puede dar motivos para muchísimas cosas, menos para hinchar tanto las pelotas con un festejo patrio.
Así que, querida señora, estimado señor, gracias, paso, guardese su escarapela para otro pechito. Soy argentino, sí, pero eso sólo ya me basta y es suficiente.

miércoles 21 de abril de 2010

De qué va la vida

Mujer.
Entre treinta y cuarenta. Más cerca de cuarenta.
Lleva más de seis años publicando su vida en blog. Sus citas, sus fracasos, sus puteadas y sus rechazos. Sus ilusiones y sus espejos rotos. Todo compartido, comentado y aclamado como corresponde.
Tarde o temprano encontró algún gordito-con-plata-cara-de-gil encandilado por su figura, que no está mal, que le promete cielo y tierra y ambos se lo creen. Parte porque puede ser cierto y parte porque no les queda otra.
A la segunda vez le dice: - sin forro, nene, que yo ya estoy necesitando un hijo. El gordito tarda tres segundos en pensar "un hijo no puede ser tan malo y sin forro me encanta".
Café de por medio y siete meses más tarde ella dice: - no veo la hora de que nazca, a lo que él pregunta: - ¿para conocerlo?, ¿para mimarlo?... - no, para subir las fotos a Facebook, obvio.

El relato es tan cínico y corrosivo como falso, obvio.
Pero la fotos las va a subir como Dios manda. Es lo único de lo que no cabe duda.

sábado 12 de septiembre de 2009

Precio

Si usted despertara ante las puertas del Paraíso y le dijeran que el precio de la llave para entrar es su muerte, ¿lo pagaría o se quedaría donde está, jugando a la playstation?

Si se hiciera esta encuesta a toda la humanidad y se pudieran garantizar resultados sinceros, sentiríamos una triste vergüenza por nuestra raza.
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viernes 7 de agosto de 2009

Un reconocimiento de la Gran Puta

Belén Francese fue reconocida por la Secretaría de Cultura. La vedette fue reconocida como una "artista que incentiva a los adolescentes a la lectura y el arte posmoderno".
 
Ok., tenía otros temas sobre los que escribir, pero creo que este lo supera todo. Frente a esto uno puede publicar simplemente la noticia y limitarse a un "no comment" significativo de su estado emocional o decir alguna cosa. Creo que tenemos que empezar a decir cosas, y muchas cosas, y a decirlas muy fuerte y todas las veces que podamos. Espacio que se resigna, espacio que se pierde.
 
Verdaderamente no hay mucho por analizar. El hecho en sí mismo es tan insultante que ofrece a un mismo tiempo el desarrollo y la conclusión. No hay que pensar demasiado. Sin embargo escuché algo en la radio al respecto que me hizo surgir una reflexión. Alguien decía que "no está mal que le den un premio a ella, lo malo es que no se lo den a los otros que lo merecen", y también escuché que "ella no tiene la culpa, lo impresentable es lo que hace la Secretaría de Cultura", y demás conceptos por el estilo.
 
No me voy a referir a el accionar de la Secretaría que, en definitiva, es coherente con una política global que ya nos asiste desde hace años para acabar de degenerarnos, enfermarnos, subvertir nuestra cultura y degradarnos como individuos, volviendonos una masa informe carente de criterio propio y sumamente maleable. Es decir, los magnicidas sociales de turno no han hecho nada nuevo. Pero pienso en lo que se decía de esta atorranta y discrepo con las opiniones radiales. Sí hay culpa en ella y sí está muy mal que le den un premio, reconocimiento o lo que fuera. Alguien que produce mierda y la vende es culpable de eso. No me opongo a la producción de mierda, no es censor mi juicio, sino que me parece falto de ética producir mierda y venderla, a sabiendas de que es mierda. Si hubiese regalado su libro no hallaría culpa alguna en eso y hasta podría suponer (en un arranque de piedad) que no sabe lo que hace. Pero está recibiendo dinero por eso, mucho o poco, no interesa, lucra, y sabe que lucra con mierda. Desde ese punto de vista es una hija de puta sin mucho atenuante. Paradojicamente, si se prostituyera sería mucho más ético y decente, puesto que, a cambio de dinero, estaría ofreciendo un producto de excelente calidad, es decir, no estafaría a nadie.
 
Lo que sí no creo que llegue a entender (y admito que esto es prejuicio puro puesto que obviamente no la conozco) es que para hacer su negocio se está aprovechando de una grave enfermedad social, es decir, aquellos que la impulsaron a publicar un libro (o al menos a prestar su nombre y figura) sabían muy bien que tal basura se vende mucho y también probablemente sepan porqué se vende mucho, probablemente estén al tanto de lo destruída que tiene la cabeza la gente, de lo pulverizado que está el criterio personal, de lo devaluado que se encuentra aquel anacronismo denominado "valor cultural" y saben entonces que bien se puede lucrar con eso. Si admitimos que esto es cierto, concluiremos que la edición de este libro encarna, éticamente, la misma acción despreciable que ejecutan los hijos de puta que aumentan la lavandina cuando hay cólera, o los que acaparan alcohol en gel en épocas de gripe A y demás huevadas.
 
Aunque ninguna ley los encuadre y aunque ninguna autoridad pueda encausarlos en marco alguno, todos sabemos que son una manga de delincuentes hijos de puta. Muy bien, volvamos al principo del tema ahora y resumamos: la Secretaría de Cultura de nuestra Nación acaba de entregarle un reconocimiento a una manga de delincuentes hijos de puta.
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lunes 3 de agosto de 2009

El Sadomasoquismo, Janis y Beth.

Suelo escuchar a estas cantantes y pensar, ¿qué opinarían de ellas el jurado de Operación Triunfo si concursaran?, ¿se lo imaginan?... Janis Joplin, impresentable absolutamente para los parámetros de estos severos dictadores de lo que el arte es, ni más ni menos, haciendo pelota sus cuerdas vocales en cada presentación, tomando, drogandose... Beth Gibbons (cantante de Portishead, por si no...) con una postura en el escenario más cercana a un potus que a una cantante moderna, casi inmóvil, eternamente con los ojos cerrados y, encima, muchas veces fumando mientras canta. Calculo que no pasan más de dos horas en el programa.
Ahora bien, es claro que los millones de personas que las escuchan y compran sus discos y asisten a sus recitales y gozan con su arte, sus voces y su encanto están obviamente equivocados y ciegos ante las esclarecidas pautas que el iluminado jurado de estos ciclos esparce al universo como manifiestos artísticos de último orden.
(¿Puedo ahora abandonar la esforzada ironía que mantengo a duras penas y decir lo que realmente siento?, gracias: ¡¿Qué carajo se creen que son esa caterva de imbéciles, ignorantes y artísticamente infradotados para romperles las pelotas a esa otra caterva de imbéciles, estúpidos y paparulos mediáticos que asisten a ejercitar su masoquismo televisivo para que todos podamos ver cómo los maltratan?!... Y, aparte de esto, ¿qué tendrá que ver la televisación de esa relación sadomasoquista condimentada con cantares de nula gracia con el arte de vocalizar y expresar arte desde la música?... todavía es un misterio para mi.)
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La alegría y el Futuro

No los voy a aburrir con una detallada descripción de mi relación de amor y odio para con la televisión. Es muy típica y muy vulgar. Baste decir que no tengo aparato televisor y que no lo quiero tener en defensa propia. Sin embargo y como a ustedes los mortales, cuando ella se cruza en mi camino logra captar mi atención. Es realmente muy interesante ver lo que allí ocurre, no porque sea interesante en sí mismo, sino porque suele ser un catálogo de las cosas que el entorno social va a manejar, o ya está manejando. Y también es un catálogo de lo que uno de nuestros dioses contemporáneos, los poderes económicos detrás de los medios de comunicación, va pidiendo de nosotros. Y también de lo que va designando para nuestras vidas.
Vaya entonces esta breve introducción para comentar que ayer me crucé con un programa llamado "El Último Pasajero". No creo que alguno de ustedes lo desconozca, pero por las dudas informo que se trata de una especie de concurso entre adolescentes para ganar un viaje de egresados.
Viendo este programa uno se entera de muchas cosas. Por empezar, lo más notable es que la definición de "alegría" (y no sólo en este producto, sino en varios más y de diverso tipo y temática) es "saltar continuamente y agitar un (uno, si, sólo uno y de preferencia el derecho) brazo, haciendo con esa mano en el aire un gesto como de atraer o alejar algo". Valga acotar que ese gesto ha sido importado desde las hinchadas de fútbol, en las cuales la actitud con la mano sí tenía (o tiene) significado y el mismo es inequívoco: algo así como "vengan que lo' vamo' a reventar". Luego de ser extraído de su ámbito natural, ahora se usa en absolutamente todos lados como sinónimo de alegría, ya no es patrimonio de un caballero enfático de Nueva Chicago, también lo puede articular una atildada conductora de un espacio de cocina y manualidades. Da lo mismo. Todo da lo mismo en esta época. Hay que usar eso y punto, no importa saber ni averiguar qué significa ni de dónde viene. ¿Se usa?, se usa. Bueno, no existe hoy en día otra forma de demostrar alegría en televisión que no sea esa.
Más allá de eso, en este programa en particular, ese recurso se utiliza del minuto cero al minuto último (no fui tan valiente como para verlo completo ni tan masoquista como para fijarme en la duración), absolutamente todo el tiempo. Sinceramente no puedo entender cómo la gente, tanto la que lo ejecuta como la que lo observa, no acaba aturdida (ahora que lo digo, cuando uno camina por este mundo actual no cabe más remedio que entender que la inmensa mayoría de la gente ha perdido definitivamente la capacidad de aturdirse, sino no se puede entender la existencia de muchas cosas).
No vamos a detenernos demasiado en la calidad de las preguntas que les hacen a los participantes, cuando les hacen preguntas, que es raro, porque la mayoría de los juegos tratan de no acercarse mucho a los cerebros de los adolescentes, calculo yo que por miedo a despertarlos o algo peor. Es muy interesante cómo los productores de este programa han evolucionado desde la pregunta vergonzosa ("color del caballo blanco de San Martín") a la que habitualmente seguía la cara demudada del participante y el pedido de opciones o pistas, a la pregunta casi absolutamente indescifrable, no ya para un adolescente promedio sino para cualquiera. Ayer escuché una pregunta que decía más o menos así: "el término "polo" que hace referencia al deporte, proviene de una palabra tibetana que significa ¿qué cosa? (en tibetano, obvio), pelota, caballo o juego?" Es decir, no está hecha para ser respondida... seamos sinceros, hagansela a diez polistas encumbrados de esta patria grande y avisen si alguno responde... ¿Qué es lo interesante de este viraje inquisidor?, muy sencillo, al ser indescifrables las preguntas ¡¡¡lograron convertir el único segmento pensante del asunto en algo también de azar!!!, porque es evidente que los adolescentes ya saben este código y ante la pregunta sólo piensan en optar por A, B, o C. O sea, como el casino, sólo que en vez del ruido de la ruleta oyen el ruido de una pregunta, o algo así, cuando el ruido cesa, gritan A, B o C y escuchan, si su tribuna ruge, acertaron, si la otra ruge, perdieron.
Podría seguir con muchos más detalles, pero ya me abandonaron las ganas (¿o me ganó la desesperanza?). Lo último que les digo es que no crean que observar este tipo de programas es inútil o vano. Para nada, es casi hasta necesario. Piensen que, en promedio, estos tipos tienen alrededor de diecisiete años, lo cual significa que en unos veinte o treinta años el mundo va a estar manejado por estas personas. ¿Se entiende lo que digo? Ah, claro, me olvidaba de algo importante, probablemente para ese entonces nosotros aún estemos vivos... he ahí la raiz del espanto.
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martes 7 de julio de 2009

Gripe A

¿Alguien me puede explicar por qué, si se cierran los colegios para evitar el contagio, no se cierran las canchas de fútbol?
Supongo que debe ser incómodo (y de un exotismo sin límites) gritar los goles con barbijo y abrazarse en avalancha alocada con guantes de látex. Porque evidentemente han de estar haciendo eso para no correr riesgos, ¿no?
No quisiera pensar que a nadie le interesa la educación y que el fútbol es singularmente más importante y más merecedor de correr riesgos de vida. De última, y pensandolo bien, imaginar un escenario en el que varias personas acaban muertas a causa de la gripe A contagiada en un partido de fútbol, no es nada tan terrible, ya que el fútbol lleva unida en su trama de existencia a la muerte de sus fanáticos como algo normal y de frecuente ocurrencia. Es más, y seamos sinceros en esto, acaba siendo más refinado morir a causa de un virus de moda y en estudio que terminar con el balazo de un salame con una bengala perdida, o un cascotazo volador muy bien identificado.
Ya ven, un buen análisis acaba siempre por explicarlo todo.
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Apasionante

Aviso en Yahoo, hoy, 07 de julio de 2009 a las 16:00 hs :
"Seguí el funeral de Michael Jackson en vivo"...
¿Se entiende?, seguir un funeral "en vivo". No, no hablo del chiste obvio, hablo de lo fascinante que puede llegar a ser "seguir un funeral en vivo", sea de quien sea. Parece ser que el hecho de maravillarnos ante la inmediatez de la comunicación de la época actual, termina provocando algunos excesos interesantes.
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